sábado, 19 de septiembre de 2009

LLamatreck en los caminos incas de Chiquián

Ecoaventura Perú, es una iniciativa de Roberto Aldave integrante de nuestra promoción, promueve el turismo de aventura en los alrededores de Chiquián y la Cordillera Huayhuash. Aquí la nota publicada el día de hoy en el diario La República:

LLamatreck en los caminos incas de Chiquián
Nuevo destino turístico .
Áncash nos sorprende Esta vez con nueva ruta para trekking. Bosques de piedra, cavernas, petroglifos, ciudadelas prehispánicas y cantutas en Una caminata de tres días con el apoyo de llamas.

Roberto Ochoa B.

El Perú son sus caminos y nada mejor para conocer nuestra historia y geografía que cargar con la mochila y seguir esa enorme red de veredas de piedra conocidas como Cápac Ñan o “camino real incaico”.

Pero hacer realidad estos andares con la ayuda de una recua de llamas tiene una connotación muy especial. Algo así como recrear ese antiquísimo sistema de transporte público que se usó en el Perú hasta hace apenas medio siglo, cuando las carreteras y los automóviles fueron reemplazando poco a poco a las llamas,mulas y caballos.

Roberto Aldave y su equipo de Ecoaventura Perú ofrecen hacer realidad esta experiencia por una ruta de tres días que recorre los alrededores de Chiquián, teniendo como telón de fondo el imponente paisaje de los nevados que coronan la cordillera de Huayhuash.

Para llegar a Chiquián basta seguir la autopista Lima-Huaraz y detenerse en el abra de Conococha, donde la carretera se bifurca: a la izquierda continúa hasta Huaraz y el Callejón de Huaylas, hacia la derecha desciende hasta Chiquián y la cordillera de Huayhuash.

Y es precisamente en las punas de Conococha, sobre los 4 mil metros sobre el nivel del mar, donde arranca el circuito de Llamatreck.

Luego de rodear la laguna de Conococha, la ruta desciende hasta el enigmático bosque de piedras de Shacsha Machay, donde Aldave y su equipo han identificado petroglifos y pinturas rupestres que decoran los interiores de las cuevas, y que dejan entrever que ésta fue el origen de la domesticación de camélidos y de los primeros cultivos de papas y otros tubérculos. Es decir, el origen de la civilización andina.

Por la tarde, la caminata continúa por la huella de un antiquísimo camino cordillerano hasta el poblado de Ticllus, con sus bosques y misteriosos restos arqueológicos, como el “castillo” y el tambo de Qosthu.

Al amanecer del día siguiente, y luego de haber transitado por media docena de pisos ecológicos, la camina sigue hasta la comunidad de Roca, esta vez con la presencia monumental del nevado Yerupajá. En Roca los andariegos podrán gozar de una reconfortante pachamanca antes de continuar hasta el Cuspón, un poblado donde Roberto Aldave hizo pública hace varios años la existencia de la última quipucamayoc, una señora dedicada a la elaboración de quipus funerarios.

La tercera jornada es un duro ascenso hasta los restos arqueológicos de Matara para terminar en la ciudad de Chiquián, luego de pasar por el célebre mirador que permite contemplar todo el esplendor de la Cordillera de Huayhuash.

Datos

Viaje. Siguiendo la autopista Lima-Huaraz hay que detenerse en el abra de Conococha, donde sigue la carretera que desciende hasta Chiquián, Mayor información en Ecoaventura Perú.Teléfono 433-0452.

Hospedaje. Los más recomendables son El Mirador, Los Nogales, Huayhuash y San Miguel.

Transporte. Cabasa y Transfisa, todos los días (S/.25). Hay servicios de “couster” desde Barranca y desde Huaraz, a 10 soles.

¡Llamas a mí!

Roberto Ochoa B. editor de ANDARES

Fue Michael Jackson el primero en promocionar a su llama gringa de padres peruanos como la mascota favorita de su zoológico personal. Luego serían los parques nacionales de California donde reemplazaron mulas por llamas como bestia de carga de los excursionistas.
La razón de su popularidad es muy sencilla. La llama es un animal de carga "ecológico” pues sus pezuñas acolchadas no pisotean los pastos (a diferencia de las herraduras) y a la hora de pastar lo hacen como si se tratara de una podadora natural que no arranca de raíz a las plantas.

En el Perú, sin embargo, son pocas las iniciativas como las del grupo Ecoaventura por hacer de la llama el animal favorito para acompañar a los viajeros en las arduas rutas de trekking andino.

En Estados Unidos lo primero fue solucionar el carácter gregario de las llamas, y las entrenaron hasta convertirlas en animales “individualistas”.

Todo esto se puede repetir en los destinos cordilleranos del Perú. La presencia de llamas brindarían un valor agregado y una característica propia para las caminatas con excursionistas extranjeros.

De paso, se presenta como una nueva fuente de ingreso directa para los pastores de llamas.

Publicado en http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20090919/1/node/219190/total/01







lunes, 14 de septiembre de 2009

Aurelio Baldor

Para los estudiantes de nuestra época y de varias generaciones, Baldor fue el eje de nuestras preocupaciones, de malas noches y de más de una pesadilla, muchos lápices y hojas de papel gastamos, tratando de resolver sus ejercicios propuestos fundamentalmente del libro de Algebra, nos aseguraban que tenìamos que "voltearnos el libro", para dar un buen exámen de admisión a la universidad, el libro aun sigue siendo buscado y usado por estudiantes que quieren adquirir destreza con los números, sin embargo ya nos es un libro recomendado, otros aires soplan en la metodología educativa. Pero muy pocos saben quien es Aurelio Baldor, aquí una semblanza de su vida

Historia de Baldor ÁLGEBRA...baldor_algebra.htm
Ningún régimen ni poder que disgrega a las familias y las aleja de su país
puede ser bueno para nadie... quizás podemos abrir caminos nuevos de éxitos pero
la tristeza del alma no tiene precio... el que es exitoso por esfuerzo propio
será exitoso en cualquier lugar del planeta, el que sólo espera a que le den
para tener no triunfara jamás en ningún área por que sencillamente no se respeta
a si mismo... viva la vida y que maravilloso es disfrutar cada cosa que
conseguimos por ¡esfuerzo personal!
Historia de Baldor ÁLGEBRA
Aurelio Baldor, el autor del libro que más terror despierta en los estudiantes de
bachillerato de toda Latinoamérica, no nació en Bagdad. Nació en La Habana,
Cuba, y su problema más difícil no fue una operación matemática, sino la
revolución de Fidel Castro. Esa fue la única ecuación inconclusa del creador del
Álgebra de Baldor, un apacible abogado y matemático que se encerraba durante
largas jornadas en su habitación, armado sólo de lápiz y papel para escribir un
texto que desde 1941 aterroriza y apasiona a millones de estudiantes de toda
Latinoamérica.

El Álgebra de Baldor, aun más que El Quijote de la Mancha, es el
libro más consultado en los colegios y escuelas desde Tijuana hasta la
Patagonia. Tenebroso para algunos,misterioso para otros y definitivamente
indescifrable para los adolescentes que intentan resolver sus "misceláneas" a
altas horas de la madrugada, es un texto que permanece en la cabeza de tres
generaciones que ignoran que su autor, Aurelio Ángel Baldor, no es el terrible
hombre árabe que observa con desdén calculado a sus alumnos amedrentados, sino
el hijo menor de Gertrudis y Daniel, nacido el 22 de octubre de 1906 en La
Habana, y portador de un apellido que significa "valle de oro" y que viajó desde
Bélgica hasta Cuba.

Daniel Baldor Reside en Miami y es el tercero de los siete hijos del célebre matemático.Inversionista, consultor y hombre de finanzas, Daniel vivió junto a sus padres, sus seis hermanos y la abnegada nana negra que los acompañó durante más de cincuenta años, el drama que se ensañó con la
familia en los días de la revolución de Fidel Castro.

Aurelio Baldor era el educador más importante de la isla cubana durante los años cuarenta y cincuenta.
Era fundador y director del Colegio Baldor, una institución que tenía 3.500
alumnos y 32 buses en la calle 23 y 4, en la exclusiva zona residencial del
Vedado. Un hombre tranquilo y enorme, enamorado de la enseñanza y de mi madre,
quien hoy lo sobrevive, y que pasaba el día ideando acertijos matemáticos y
juegos con "números", recuerda Daniel, y evoca a su Padre caminando con sus 100
kilos de peso y su proverbial altura de un metro con noventa y cinco centímetros
por los corredores del colegio, siempre con un cigarrillo en la boca, recitando
frases de Martí y con su álgebra bajo el brazo, que para entonces, en lugar del
retrato del sabio árabe intimidante, lucía una sobria carátula roja.

Los Baldor vivían en las playas de Tarará en una casa grande y lujosa donde las puestas de
sol se despedían con un color distinto cada tarde y donde el profesor dedicaba
sus tardes a leer, a crear nuevos ejercicios matemáticos y a fumar, la única
pasión que lo distraía por instantes de los números y las ecuaciones. La casa
aún existe y la administra el Estado cubano. Hoy hace parte de una villa
turística para extranjeros que pagan cerca de dos mil dólares para pasar una
semana de verano en las mismas calles en las que Baldor se cruzaba con el "Che"
Guevara, quien vivía a pocas casas de la suya, en el mismo barrio.
"Mi padre era un hombre devoto de Dios, de la patria y de su familia", afirma Daniel.
"Cada día rezábamos el rosario y todos los domingos, sin falta, íbamos a misa de
seis, una costumbre que no se perdió ni siquiera después del exilio". Eran los
días de riqueza y filantropía, días en que los Baldor ocupaban una posición
privilegiada en la escalera social de la isla y que se esmeraban en distribuir
justicia social por medio de becas en el colegio y ayuda económica para los
enfermos de cáncer.

El 2 de enero de 1959 los hombres de barba que luchaban contra Fulgencio Batista se tomaron La Habana. No pasaron muchas semanas antes de que Fidel Castro fuera personalmente al Colegio Baldor y le ofreciera la
revolución al director del colegio. "Fidel fue a decirle a mi padre que la
revolución estaba con la educación y que le agradecía su valiosa labor de
maestro..., pero ya estaba planeando otra cosa", recuerda Daniel. Los planes
tendría que ejecutarlos Raúl Castro, hermano del líder del nuevo gobierno, y una
calurosa tarde de septiembre envió a un piquete de revolucionarios hasta la casa
del profesor con la orden de detenerlo. Sólo una contraorden de Camilo
Cienfuegos, quien defendía con devoción de alumno el trabajo de Aurelio Baldor,
lo salvó de ir a prisión. Pero apenas un mes después la familia Baldor se quedó
sin protección, pues Cienfuegos, en un vuelo entre Camagüey y La Habana,
desapareció en medio de un mar furioso que se lo tragó para siempre. "Nos vamos
de vacaciones para México, nos dijo mi papá. Nos reunió a todos, y como si se
tratara de una clase de geometría nos explicó con precisión milimétrica cómo
teníamos que prepararnos. Era el 19 de julio de 1960 y él estaba más sombrío que
de costumbre. Mi padre era un hombre que no dejaba traslucir sus emociones, muy
analítico, de una fachada estricta, durísima, pero ese día algo misterioso en su
mirada nos decía que las cosas no andaban bien y que el viaje no era de recreo",
dice el hijo de Baldor.

Un vuelo de Mexicana de Aviación los dejó en la capital azteca. La respiración de Aurelio Baldor estaba agitada, intranquila, como si el aire mexicano le advirtiera que jamás regresaría a su isla y que moriría lejos,
en el exilio. El profesor, además del dolor del destierro, cargaba con otro
temor. Era infalible en matemáticas y jamás se equivocaba en las cuentas, así
que si calculaba bien, el dinero que llevaba le alcanzaría apenas para algunos
meses. Partía acompañado de una pobreza monacal que ya sus libros no podrían
resolver, pues doce años atrás había vendido los derechos de su álgebra y su
aritmética a Publicaciones Culturales, una editorial mexicana, y había invertido
el dinero en su escuela y su país.

La lucha empezaba. Los Baldor, incluida la nana, se estacionaron con paciencia durante 14 días en México y después se trasladaron hasta Nueva Orleáns, en Estados Unidos, donde se encontraron con el
fantasma vivo de la segregación racial. Aurelio, su mujer y sus hijos eran de
color blanco y no tenían problemas, pero Magdalena, la nana, una soberbia mulata
cubana, tenía que separarse de ellos si subían a un bus o llegaban a un lugar
público. Aurelio Baldor, heredero de los ideales libertarios de José Martí, no
soportó el trato y decidió llevarse a la familia hasta Nueva York, donde
consiguió alojamiento en el segundo piso de la propiedad de un italiano en
Brooklyn, un vecindario formado por inmigrantes puertorriqueños, italianos,
judíos y por toda la melancolía de la pobreza. El profesor, hombre friolento por
naturaleza, sufrió aun más por la falta de agua caliente en su nueva vivienda,
que por el desolador panorama que percibía desde la única ventana del segundo
piso.
La aristocrática familia que invitaba a cenar a ministros y grandes
intelectuales de toda América a su hermosa casa de las playas de Tarará, estaba
condenada a vivir en el exilio, hacinada en medio del olvido y la sordidez de
Brooklyn, mientras que la junta revolucionaria declaraba la nacionalización del
Colegio Baldor y la expropiación de la casa del director, que sirvió durante
años como escuela revolucionaria para formar a los célebres "pioneros". La
suerte del colegio fue distinta. Hoy se llama Colegio Español y en él estudian
500 estudiantes pertenecientes a la Unión Europea. Ningún niño nacido en Cuba
puede pisar la escuela que Baldor había construido para sus compatriotas.

Lejos de la patria Aurelio Baldor trató en vano de recuperar su vida. Fue a clases de
inglés junto a sus hijos a la Universidad de Nueva York y al poco tiempo ya
dictaba una cátedra en Saint Peters College, en Nueva Jersey. Se esforzó para
terminar la educación de sus hijos y cada uno encontró la profesión con que
soñaba: un profesor de literatura, dos ingenieros, un inversionista, dos
administradores y una secretaria. Ninguno siguió el camino de las matemáticas,
aunque todos continuaron aceptando los desafíos mentales y los juegos con que
los retaba su padre todos los días.

Con los años, Baldor se había forjado un importante prestigio intelectual en los Estados Unidos y había dejado atrás las dificultades de la pobreza. Sin embargo, el maestro no pudo ser feliz fuera de
Cuba. No lo fue en Nueva York como profesor, ni en Miami donde vivió su retiro
acompañado de Moraima, su mujer, quien hoy tiene 89 años y recuerda a su marido
como el hombre más valiente de todos cuantos nacieron en el planeta. Baldor
jamás recuperó sus fantásticos cien kilos de peso y se encorvó poco a poco como
una palmera monumental que no puede soportar el peso del cielo sobre sí. "El
exilio le supo a jugo de piña verde. Mi padre se murió con la esperanza de
volver", asegura su hijo Daniel.
El autor del Algebra de Baldor se fumó su último cigarrillo el 2 de abril de 1978. A la mañana siguiente cerró los ojos, murmuró la palabra Cuba por última vez y se durmió para siempre. Pero sus siete
hijos, quince nietos y diez biznietos, siempre supieron y sabrán que a Aurelio
Baldor lo mataron la nostalgia y el destierro.

Libro Aritmetica, Aurelio Baldor
Libro Algeba aurelio baldor

domingo, 13 de septiembre de 2009

Alberto Rubio Fataccioli

Reciente mail de Edwin Cárdenas, me trajo el recuerdo de un distinguido educador que fue para suerte nuestra, de nuestra promoción, nuestro profesor del curso, que en aquello años se llamaba "Economía Política", y que se dictaba en el último año de la educación secundaria. Ahora lo recuerdo con su aspecto de catedrático universitario, impecable de hablar pausado y claro,nos hablaba con claridad del ciclo productivo,y no hacía comprender tantos temas que mas tarde con el correr de los años comprenderíamos en nuestras experiencias de vida, y su importancia que tenían para el país en general y para nuestras familias: la gestión de la economía del país. Decía en su libro “Es la actividad económica consistente en comprar mercaderías para volver a venderla percibiendo ganancia o utilidad”. Imposible olvidar a este maestro, el fue que inspiró mi inclinación por la economía, e ingresar a la Facultad de Economía para convertirme posteriormente en Economista.

Recuerdo todavía su libro que era el texto oficial del curso "Economía Política", de tapa oscura, recuerdo que lo tenía impecablemente forrado con "vinifan" y conseguí mantenerlo a la mano por varios años. Este libro llegó a tener mas de 20 ediciones y se publicó hasta la década de los 80's, no se cuando retiraron el curso de la curricula oficial, pero fue por muchos años el texto recomendado en la mayoría de planteles de la República. No recuerdo o desconozco, si publicó otros textos para secundaria, creo que sí, el texto para el curso de Historia Universal, pero en Internet encontramos que publicó el libro "Sebastián Lorente y la Educación en el Perú del Siglo XIX" prologado por Carlos Daniel Valcarcel (Año 1990 Editorial Allamanda).
Encuentro este comentario en un blog:

"Yo estudié en la escuela, con los textos del profesor Alberto Rubio Fataccioli.
Uno de los libros que más me impactó, fue su Historia Universal, para 1ro de
secundaria. Como me atrapaba la lectura sobre las culturas, griega, egipcia,
babilónica etc. El autor incluso iba mas allá del programa del Ministerio de
Educación y mencionaba que era inaceptable el olvido sobre las culturas India y
China. El señor Rubio sentenciaba: "Tal parece que Confucio, Mencio, Lao Tse,
Buda etc., no significan nada para los señores del Ministerio"...Hoy el señor
Rubio, se sorprendería de lo maltratada que está la enseñanza de la historia en
nuestra patria.SaludosCarlos el baterillero "

Publicado en :http://amautacuna.blogspot.com/2007/07/fichas-de-historia-universal.html



Alberto Rubio Fatacciolli nació en La Provincia de Pallasca, Ancash, al igual que otro destacado educador y catedrático Orestes Rodríguez Campos y como el Dr. Félix Alvarez Brun. Según parece falleció hace algunos años.
Hemos asumido como un deber cada vez que nuestro colegio celebra su día (6 de Octubre), hacer una romería al cementerio de Surquillo, como un homenaje a nuestros compañeros de aula que se nos adelantaron, pare este día justo será recordar a toda esa pléyade de destacados educadores que fueron nuestros profesores y que hoy le debemos inagotable gratitud.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Aniversarios de la GUE. Ricardo Palma

Desde que estuvimos en las aulas escolares, el 6 de Octubre era una fecha importante, celebrábamos el día central del nuestro colegio, que coincidía con el aniversario del día del fallecimiento de Don Ricardo Palma Soriano, ese día rigurosamente uniformados y emplazados disciplinadamente en el patio central, participabamos de la Ceremonia Central que la presidía nuestro Director Don Rodríguez Figueroa. Pasados los años los exalumnos tenemos este día marcado en nuestros calendarios, por que es un día de reencuentro, no dejamos de asistir a las celebraciones y con las marciales notas de la banda militar desfilamos por el patio central, quizá con mas entusiasmo de cuando eramos adolescentes.
Este año esperamos la confirmación de la realización de las actividades celebratorias, debido al peligro de la gripe AH1N1 no se estuvo organizando con la debida anticipación como siempre ocurrió.
Les cuelgo algunas fotos de las celebraciones en la que estuvimos siempre presentes.


En esta foto de hace algunos años, vemos a un personaje en la tercera fila con aspecto de hippie con terno; no, no es un beatle, es nada menos que el actual presidente de nuestra junta directiva.


Nuestra promoción hace un par de años listos para iniciar su desfile por nuestro, nunca olvidado, patio central, ahí los podemos ver risueños y muy joviales como hace 40 años.



No, no se trata de un grupo de encorbatados burócratas listos con sus pancartas para iniciar una marcha al congreso, para reclamar aumentos o sabe Dios que!, es nuestra promoción correctamente uniformados listos pero para desfilar el 6 de octubre del año pasado cuando celebramos 40 años de egresados (Nótese al brigadier con su palito blanco)